Al llegar al paradero después de unos 10 minutos de rutina, terminaron con chistes y diálogos riéndose de la amargura de los humanos, de ver como un par de seres intentan hacer reír a muchos, pero estos están tan perdidos a estas alturas que solo entregan una moneda para que paren de hablar y continúen su trayecto sin novedad alguna.
En ese momento me bajé del bus.
