Y aquí me veo nuevamente. En otra despedida. Otro tren. Miro al cielo y respiro profundo. Es una sensación extraña. No hubo despedidas. Ni abrazos, ni un te quiero. Aquí me encuentro con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta. Quizá sea lo mejor. Quien sabe. Lo que alguna vez pudo ser y sólo se quedó en una fatal proyección de un libro de desarrollo familiar, en donde todo tiene un pronóstico, y todo está preconcebido. Apuro el cigarro americano y me acomodo los botines.
Miro la carretera y me apoyo en la ventana. Ya no hay razón de mirar atrás. Tal vez lo que se aproxima puede ser mil veces superior a los tornasoles páginas de ese capítulo llamado “juventud en éxtasis”.
Quizás pienso demasiado.
El derrumbe de la sociedad. La caída del imperio. La inteligencia artificial. Lo instantáneo. Lo efímero.
Los perdones no fueron expresados. No se dijo lo que estuvo guardado durante décadas. Ahí junto al pájaro azul de Bukowski habitaban los más tiernos sentimientos y emociones.
Quizá sea el momento de abrirles la rendija. Ahora quizá logren ver el cielo. Y las nubes. La lluvia y el mar. El desierto y el silencio otoñal.
La primavera de nuestras vidas.
El legado y la herencia.
El conflicto entre hermanos. La envidia entre primos.
La violencia del abuelo y la herida de los nietos.
La ruptura. El quiebre.
La nueva vida.
El inicio.
El fin.




Como la imagen misma lo demuestra, la necesidad de construir es mucho mas grande que sentirse bien al escribir una frasesilla con mucho amor "anarquico"; ya no más pechos inflados porque otros te retribuyen tus pensamientos, no más pajarill@s tapizados en parches stencileados, que mas que denotar tu gran activismo, solo grita que eres uno mas, del montón que se siente revolucionari@ todos los días mientras el sistema los y nos caga a diario, queremos caras tapadas, empuñando la voz de la libertad, ruedas ardiendo en el descontento generalizado, panfletos al aire volando al cielo, y mas, mucha mas alegría, mas que poemas que se pierden en el tiempo, queremos ver acción duradera y constructiva, sea Hardcore o Punk, Skinhead o Raper, cumbiancher@ o trovador, Negro o Rojinegro, simples diferencias hacen la variedad, y en la variedad está la sociedad.
