Intento levantarme pero mis pies son como rocas, no los puedo levantar, ya son las 4 am, me quedan 3 horas de descanso y luego al trabajo... salgo a la calle y ahí están, con la misma mirada perdida que siempre, los sin techo y droga, que aunque no de mi vida una felicidad son la amistad verdadera.
La rutina me carcome y el silencio me corrompe, este violento situacionismo cada día me vuelve más paranoico, pero ya está, ya es tarde, para retractarse.
